
Para muchos Escondido (Caché) es una película excepcional. El poder de la imagen sobre el argumento es notorio a penas comienza el filme, que sumerge directamente al espectador en el malévolo plan de cual es víctima Georges, interpretado acertadamente por el francés Daniel Auteuil.
La cinta nos sumerge a un mundo de fobias donde el principal elemento torturador son las frías imágenes de un monitor. Georges, presentador de un programa literario de televisión empieza a recibir extraños vídeos, tomados a escondidas en la calle frente a la fachada de su casa y en los que se le ve con su familia. Para aumentar la tensión en Georges, los videos cassettes son acompañados raros e inquietantes dibujos difíciles de interpretar.
Consternado y nervioso Goerge no sabe quién se los manda. Poco a poco, el contenido de los vídeos se torna más personal. Entonce comienza a deducir que se trata de alguien que le conoce desde hace mucho tiempo, tal vez de su infancia. Siente que tanto él como su familia están amenazados. Por desgracia, dicha amenaza no es explícita y la policía rehúsa tomar acción del inusual acoso, que más parece de un ente que de una persona de carne y hueso.Esta nueva interpretación del thriller moderno que hace el director Michael Haneke (La profesora de Piano), hace que el espectador continúe con la intriga desde de acabada la proyección. Es más, niega una explicación tradicional del elemento que causa tensión en la historia y la deja flotando para otros la interpreten.

Aunque no es, como dijimos antes, la clásica historia que expone un inicio y un desenlace, “Escondido” trata de jugar con un suspenso diferente. Juliette Binoche también aporta parte de su consolidada experiencia en el desarrollo de la historia. Eso si, el final lo sorprenderá así que está advertido.














