miércoles, 17 de enero de 2007

Siguiendo los pasos del Señor de los anillos


Ya han pasado tres años desde que “El Señor de los Anillos” estableció una valla inalcanzable en la historia del cine fantástico. Para muchos, la película y el libro marcarán siempre un antes y un después en este género.

Pero quien quiere seguirle los pasos es “Eragon” en esa senda mitológica, es la nueva cinta de los estudios Fox, la cual reuniendo a un interesante reparto trata de superar a la obra maestra del neozelandés Peter Jackson.

La cinta, dirigida por Stefen Fangmeier, reúne situaciones de acción y aventura para los amantes de la fantasía, las historias épicas, dragones, gnomos y elfos. Narra la historia de Eragon, un joven granjero que se ve envuelto, sin querer, en una peligrosa aventura en el que un rey cruel acompañado y su maligno brujo tratan de alcanzar un codiciado anhelo: un dragón.



Esta criatura representa el regreso de los viejos y buenos tiempos, donde el cielo era surcado por dragones con sus jinetes (se decía incluso que el jinete y dragón eran uno solo, y si el jinete moría, el dragón también) y donde la prosperidad abundaba.

Pero todo eso llegó a su fin cuando un rey malvado llamado Galvatorix decidió que quería ser el único soberano y se empecinó a exterminar a todo aquel que se opusiera a su poder.

Esperada trilogía

La expectativa surgida por el estreno de Eragon es que se trata, como ya es de conocimiento público, de una ambiciosa trilogía, dotado de un presupuesto millonario y con sofisticados métodos de animación. Estas y otras cosas más hacen de esta cinta una superproducción épica.

Sin embargo posee un argumento muy básico y poco original, que a pesar de los esfuerzos digitales no logra siquiera competir con el Señor de los Anillos. A pesar de ello, es entretenida, divertida y mantiene un ritmo aceptable. El director ha sabido ofrece un producto comercial a un público que espera una buena película para pasar 2 horas.

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