
Ya han pasado tres años desde que “El Señor de los Anillos” estableció una valla inalcanzable en la historia del cine fantástico. Para muchos, la película y el libro marcarán siempre un antes y un después en este género.
Pero quien quiere seguirle los pasos es “Eragon” en esa senda mitológica, es la nueva cinta de los estudios Fox, la cual reuniendo a un interesante reparto trata de superar a la obra maestra del neozelandés Peter Jackson.
La cinta, dirigida por Stefen Fangmeier, reúne situaciones de acción y aventura para los amantes de la fantasía, las historias épicas, dragones, gnomos y elfos. Narra la historia de Eragon, un joven granjero que se ve envuelto, sin querer, en una peligrosa aventura en el que un rey cruel acompañado y su maligno brujo tratan de alcanzar un codiciado anhelo: un dragón.

Esta criatura representa el regreso de los viejos y buenos tiempos, donde el cielo era surcado por dragones con sus jinetes (se decía incluso que el jinete y dragón eran uno solo, y si el jinete moría, el dragón también) y donde la prosperidad abundaba.
Pero todo eso llegó a su fin cuando un rey malvado llamado Galvatorix decidió que quería ser el único soberano y se empecinó a exterminar a todo aquel que se opusiera a su poder.
Esperada trilogía
La expectativa surgida por el estreno de Eragon es que se trata, como ya es de conocimiento público, de una ambiciosa trilogía, dotado de un presupuesto millonario y con sofisticados métodos de animación. Estas y otras cosas más hacen de esta cinta una superproducción épica.
Sin embargo posee un argumento muy básico y poco original, que a pesar de los esfuerzos digitales no logra siquiera competir con el Señor de los Anillos. A pesar de ello, es entretenida, divertida y mantiene un ritmo aceptable. El director ha sabido ofrece un producto comercial a un público que espera una buena película para pasar 2 horas.
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