miércoles, 17 de enero de 2007

Sinfonía del dolor


Publicitada trilogía donde se expone los sufrimientos cutaneos de un número ilimitado de víctimas. Saw III es más que una alegoría al genero Gore, es un tributo a la carne ávida de ser triturada, chamuscada, desmenbrada.

Muchos pensará se trata de una cinta más de Hollywood, de esas que buscan sorprender con truculentas escenas que no repara en ofrecernos una carnicería visual. En cierto modo están en lo cierto, pues la película no ofrece un diferente planteamiento como lo hizo la primera parte, sólo nuevas formas como torturar, matar y despedazar.

Eso es suma el mérito de la cinta, el darnos un festín bizarro de cómo encontrar la muerte con mucho dolor y harto sufrimiento. Aunque la tercera parte de Saw (al parecer la última para cerrar la trilogía), salió antes del estreno de Hostal 2 (otro amante del gore), los espectadores evaluarán cual de las dos serán mejor de su agrado.


Con su nueva discípula Amanda (Shawnee Smith), Jigsaw (Tobin Bell), el psicópata responsable de los crueles asesinatos e intrincados juegos que han aterrorizado a toda una comunidad, vuelve a escaparse de la policía, pero con un agudo problema de salud.

Mientras los detectives luchan día y noche por encontrarlo, la Dra. Lynn Denlon y Jeff desconocen que están a punto en convertirse en la próxima víctima del peligroso y macabro juego de Jigsaw.

Una noche, tras terminar su turno en el hospital, Lynn es secuestrada y llevada a un lugar abandonado donde conoce a Jigsaw, postrado y a punto de morir. Le dicen que debe mantener al hombre con vida mientras otra víctima, Jeff, completa su propio juego. Luchando contra el tiempo que le queda al asesino, Lynn y Jeff luchan por sobrevivir a sus pruebas, desconociendo que él tiene un plan aun mayor para ambos.

Esto describe el carácter narrativo de Saw III, la tercera parte que promete ser la mas sangrienta de la saga. La trama sigue paralelamente dos "juegos": por un lado tenemos a Jeff (Angus Macfadyen), atrapado en los tortuosos laberintos que Jigsaw le obliga a recorrer en busca de venganza por la muerte de su hijo; y, por otro lado, tenemos al mismo Jigsaw, sufriendo las etapas finales de un tumor cerebral y obligando a la doctora Denlon (Bahar Soomekh) a curarlo a toda costa para continuar la violenta "educación" de sus víctimas.

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